07 mayo, 2009

APARIENCIAS

Suena el despertador. Lo apago de mala gana y me pierdo debajo de la almohada...Pero si aún es muy temprano. Me digo a mi misma en voz baja. Si parece no haber amanecido , éste se ha vuelto loco y ha tocado antes de que llegue el alba.
Y como quien no quiere la cosa, mis ojos vuelven a cerrar sus pestañitas y aprovecha para estar un ratito más en brazos de Morfeo, que con tanta complacencia me arropa.
Y no contenta con ello, mi mente vuela, el subconsciente comienza a funcionar y se deja llevar por tan ricas ilusiones que me transporta a otro mundo, a mi mundo ideal. Pero justo en mitad del sabroso sueñecito, el despertador comienza a sonar.
Es entonces cuando tomo conciencia de la realidad, son cinco minutos más, cinco los que han pasado desde el primer intento por despavilar y ver cómo la máquina tonta me ha vuelto a ganar. A pesar del poquito tiempo que ha transcurrido, los primeros rayos de sol comienzan a saludar por la ventana. Y parecía estar nublado la primera vez que miré a través del cristal....y Lorenzo parece que viene cargadito de energía, tan temprano y yo sin poder ponerme camisetas más fresquitas,...
¡Genial!... Grita mi enano cuando le despierto con muchos mimitos y le preparo sus pantalones cortos y sus sandalias de verano. ¿Vamos a la playa ya, mamá? No, corazón, aún no hay vacaciones y ambos debemos ir a trabajar, tú al cole y yo,..., ya sabes, donde siempre.
Parece que lo comprende, pero hoy se ha levantado con el pie izquierdo y no hay quien le quite la idea de la playa de la mente. Aunque se conforma en la puerta del cole, entra asintiendo la cabeza y refunfuñando no se qué, que qué se yo del bañador.
Subo de nuevo a casa. Pues aún tengo algo de tiempo para desayunar. Miro alrededor mío en la cocina y no se me ocurre otra cosa mas que una manzana...y eso que soy de poca fruta, pero, estaba en su frutero tan brillante y tan fresquita...Decidida, cogí el cuchillo y al cortarla...Venga, va...
Con la buena pinta que tenía y cuando me la fui a comer, resultó estar podrida.
Así que me voy con un vasito de leche en el cuerpo, con tiempo, para no pillar atasco en la autovía. Parece que no hay muchos coches, me digo a mí misma camino a la salida. Pero al llegar al punto "P", allá va, caravana del quince, para que no me aburra.
En fin, que tras la odisea de la carretera, consigo llegar a la calle donde siempre aparco. Parece quedar un hueco libre entre dos coches, muy dispuesta voy a aparcar y cuando llego,...¡ahí! No querías aparcar...Un ciclomotor en el centro.
Tranquilita, me digo...si aún hay tiempo. Cuando por fin lo consigo. Llego a mi puesto de trabajo y percibo que mi jefe me mira raro. ¡Qué! Me dijo con descaro. Qué de qué, le contesté. Que hoy estabas de tarde, es que ¿no miraste ayer el cuadrante?....Si. Mira... ¿ves?... pone “A”, estoy en el turno correcto. ¡Ah!!...Siento haber sido tan brusco....Nada, nada...
Si a todos nos pasa alguna vez, que parece lo que... en realidad, no es.

8 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

Y si hubiera días que consistieran en apagar el reloj para seguir soñando ???

Besos

Shingen dijo...

Vaya mañanita... pero no hay dos iguales, aunque si las habrá parecidas. Vivimos muy ajetrados todo el día, controlando el tiempo, los espacios (no solo para estacionar el vehículo), las estancias y hasta la naturaleza parece aliarse en nuestra contra... a veces.

Espero y deseo que la tarde y la noche sean mejores.... te dejo ánimos y un beso.

David

María dijo...

Dan ganas de tirar al despertador por la ventana, algunas veces, jaja, pero en cambio otras, como yo hoy, que no podía seguir en la cama, y estaba esperando a que el despertador sonara, ya que me desperté una hora y media antes de tiempo.

Pero desde que nos levantamos ya estamos acelerados, las mañanas son siempre con prisas, ruídos, a veces, con el aliento hasta los pies, son de infarto, tanto para los padres como para los pequeños hijos.

Recuerdo cuando era una niña, todo este estrés no se vivía, reinaba siempre la calma y la tranquilidad, nuestras madres no trabajaban, estaban siempre al cuidado del hogar, por un lado, da un poquito de pena que nuestros hijos no hayan conocido aunque sea una pizquita de todo ello.

Un besazo.

Silvia dijo...

Aayyyyy ... los minutitos entre toque y toque de despertadorrrrr, que bien sientan y que pronto se pasan. ¡qué duro es empezar el día!¿verdad?

Besicos guapetona, ¡mañana otra vez a despertar!

Adolfo Payés dijo...

Un gusto visitarte y haber encontrado tu espacio muy bellos escritos tienes..

Te sigo leyendo

Saludos fraternos
Un abrazo

Que tengas un buen fin de semana

loose dijo...

Noel, apagarlo,no....Ni siquiera programarlo....Besitos.

Shingen,...Menos mal que no hay dos iguales,...aunque las apariencias engañen....Abrazos.

María, si es que es una pena, pero todo cambia. Intentemos no transmitirles demasiado ajetreo a los pitufos. Ya sabrán lo que es eso...Besitos, mi niña.

Sivia, no sabes cuánto. Más, cuando de noche apenas se duerme y el sueño te rinde casi al alba.
Tiraremos pa delante.
Besitos.

Adolfo, bienvenido y muchas gracias por tus palabras.
Saludos.

the frail dijo...

...porque a pesar de todo... y afortunadamente... aún quedarán minutos para seguir soñando...


...e ir a la playa...

:*

El último samurai bancario dijo...

Lo cierto es que conviertes una mañana normal llena de rutina y cansancio en una relato corto lleno de encanto y frescor.

Besos